martes, 25 de diciembre de 2007

¡Felices días!


Deseo a todas y todos unos días de bienestar, amistad y amor a la naturaleza que aún queda, con este árbol de manos que sostienen.

lunes, 17 de diciembre de 2007

en la madrugada

de 2007

En la madrugada

Hoy he vuelto, la verdad es que ya la madrugada está hace rato pujando por despertar el día y uno que insomne se refugia en los rincones encamina sus pasos hasta esta esquina.
Es la segunda vez. La primera, la verdad me sentí bien. Me atendió una mujer de edad mediana, con el aire de una gran dama que ha ido rodando por las cuestas de la vida. Fue amable y silenciosa. Bueno, yo también. Me bebí dos copas de tinto y me marché.
Hoy no está la mujer sino un hombre, alto, calvo y de sonrisa fácil. He pedido una copa de brandy y aquí dejo pasar el tiempo pensando en mis circunstancias.
Al fondo distingo la negra madera de un piano de cola.
¿Qué será de mi hermano Amadeo? La verdad es que me atrapan las nostalgias, y más a esta hora en donde los trabajadores comienzan su férrea pelea con el mundo para ganarse el pan.
El hombre detrás de la barra lee el primer periódico de la mañana. De pronto entra un cliente. Es un hombre enjuto, de ademanes energicos. Claro la persona recién duchada que se dirige al trabajo. Saluda al de la barra con gesto amistoso y sin decir una palabra el tabernero le sirve una copa de aguardiente. El cliente se frota las manos para espantar el frío, me contempla de soslayo con curiosidad y se bebe el aguardiente de un trago. Un suspiro de satisfacción y se despide. Yo también respondo a su despedida. Y vuelvo a ensimismarme.
Se ve bien el Café. Es antiguo, está bien cuidado. Casi con cierta coquetería. ¿Será el cuidado materno que hace a los ambientes ser algo así como una cueva encantada, una penumbra iluminada, un útero agridulce donde se arrima uno como a un sueño?

jueves, 13 de diciembre de 2007

¡Adelante, chiquillo valiente!


quien se aventura a entrar en un café desconocido de una calle que no ubica aún. He abierto un sitio donde aparece el mapa del lugar, intentaré colocarlo, quizá no esta noche porque es bastante tarde. Ya ni ladran los perros de esta calle Rosal, muy corta, de sólo una cuadra, pero larga en historias. Como dato te puedo decir que está en el barrio cercano al Cerro Santa Lucía

"tan pecador de noche

y tan inocente de día..." según Nicolás Guillén que anduvo por estas calles.

Todavía está en penumbras el café y sólo eres el segundo osado que coloca sus palabras aquí.

Por eso, entre todos debemos dotarlo de lo necesario para que nos sea grato. Hay que elegir música, describir al dueño, al personal y todo lo necesario.

Ah, referente a los invitados, conoces a tres: Irlia, Abi y Telémaco pues también van (muy de vez en cuando) por el otro café.

Por ahora, tomemos de ese tinto y aprovechemos de brindar por sobrevivamos a este mes que parece estar lleno de amistades, fiestas, celebraciones, euforia por un año nuevo que borrará la tristeza, mejorará al mundo, publicaremos libros, estrenaremos nuevas obras y seremos inmortales.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

La primera vez

Me ha costado encontrar la esquina. Pero por fin estoy aquí, asombrado, sin atreverme a entrar. la verdad es que no conozco a nadie. Bueno a ella sí, claro. Ella es un poco (o mucho) mi guía. Pero hoy vendrá más tarde, me lo dijo y yo me he aventurado solo hasta este Café, nuevo y viejo, como ella dice. Está un poco en penumbras, como a mí me gusta. O será que la tarde está cayendo y aún no encienden las luces. Y esta calle del Rosal, confieso que jamás había andado por estos pagos.
En fin vamos a entrar y a pedir una copita de vino. Viene bien a esta hora probar un vinito. La primera copa del día.
La verdad es que me cuesta dar el paso y entrar. Qué es lo que me pasa? Pero si toda mi vida la he pasado en cafés y en bares!
Estoy algo cortado, cohibido, quienes estarán allí detrás de la barra? Un camarero? Y aquí habrá un viejo piano como en el otro, el de antes?
En fin, chiquillo, vamos a entrar.